MIS COMPOSICIONES


La Música de Abisay Puentes

Una idea apreciada desde dos artes diferentes.



    

Abisay Puentes artista contemporáneo
En estos 20 años haciendo arte, los recursos expresivos en mi trabajo artístico han evolucionado. Comencé con una serie de dibujo en el año 1997; hoy mi obra contiene un espacio visual y uno sonoro. Al trabajar estas dos disciplinas artísticas, he podido traspasar a una dimensión fuera del plano bidimensional de la pintura y al mismo tiempo la dimensión sonora. 
Las formas de cada una de las artes que yo uso en mi trabajo -la música y la pintura- no logran rosarse entre sí, es decir, la “forma musical” y la “formapictórica” no se mueven a un mismo nivel sensorial. En cambio, como contenido, dentro de una misma obra, si logran fundirse e impactar los sentidos de los espectadores. Ese es uno de los logros del Cine desde sus comienzos, en el llamado Cine mudo, la música acompañó las imágenes cinematográficas. En este sentido el Cine era mudo, pero no sordo. Yo abogo por una pintura que rompa con la sordera en la que ha vivido por muchos siglos.
La obra de Kandinsky ha sido un aporte e inspiración para mi trabajo. Sus ideas son muy importantes para mí en este sentido; en su obra “De lo espiritual en el Arte” dice: 
…Los músicos más modernos, como Debussy, crean impresiones a menudo tomadas de la naturaleza y transformadas en imágenes espirituales por vía puramente musical. Es por ello que se le relaciona frecuentemente con los pintores impresionistas, aduciendo que, al igual que ellos, se sirve de un modo muy personal de los fenómenos de la naturaleza como objeto de sus creaciones. Lo cierto de esta afirmación demuestra que en nuestro tiempo las artes aprenden unas de otras y que sus objetivos son a menudo semejantes…  Más adelante dice también: …Paulatinamente, las diferentes artes van encontrando su propio espacio y sus medios de expresión exclusivos. Paradójicamente, es gracias a esta diversificación que las artes se hallen tan próximas unas de otras en los últimos tiempos, en esta hora última del cambio de rumbo espiritual… 
Es justamente en esta idea donde yo me apoyo para desarrollar la simbiosis de mi trabajo. Evidentemente nuestra época ha evolucionado desde que Kandinsky nos dejó sus pensamientos. El arte que conocemos hoy como arte contemporáneo, desbastó las antiguas concepciones de lo que se entendía por Arte; incluso, la idea que Kandinsky entendía por arte. Con el arte contemporáneo, la idea de “FORMA”, cambia su connotación. Aun así, el elemento espiritual del arte no cambia; y es en ese plano donde creo, que el contenido de una obra pictórica puede fundirse con un espacio sonoro, sea melódico o sonido puramente. 
Toda obra visual puede resonar en el mismo plano espiritual que su propia música. Y más aún, es posible, en esta época donde vivimos. Época, que el filósofo Arthur Danto llamó: Periodo Posthistórico; refiriéndose al fin de la historia del antiguo concepto de Arte; concepto de arte, que desde el Renacimiento regía como medida única, para definir lo que es arte y lo que no es arte. Danto entendía que hoy el arte, había entrado en una especie de paraíso artístico, y así, todo está permitido en arte. El arte puro, como Forma, perdió su significado, pero resulta que el nuevo significado todavía no ha sido escrito. Solo el tiempo es quien nos dará la definición de lo que será el nuevo arte. Yo como artista me quedo con la satisfacción de hacer, lo que entiendo describe mi pensamiento artístico, mis sentimientos y la estética de mi sensibilidad. 
Finalmente, mi trabajo es fusionado, mezcla de imagen visual y sonido. El espectador puede completar una historia, propuesta por mí, al escuchar la música y ver la obra visual al mismo tiempo. La imagen estática, detenida en el tiempo, solo sugiere una idea; pero la música no se detiene, va desarrollándose en el trascurso del tiempo. De esta manera el espectador puede crear en su mente un antes y un después de la imagen visual, pues la música le da el sentimiento (espíritu) de la historia contada, entre música y pintura. Así, la experiencia sensorial es casi total.