FINEARTAMERICA

Mi Música

Sicología del Rostro Apocalíptico



Desempolvando algunos archivos, encontré este otro escrito del profesor Juan E. Guerrero. Perteneciente a mi primera serie titulado "El Apocalipsis de Abisay" de año 1998. Hay varias cosas que me sucedieron con esta serie, y que contaré en próximas publicaciones que haga. Por ahora dore que, no tengo muchas imágenes de esta serie. Y las que tengo son de muy mala calidad. Pero bueno, comparto las mejores que tengo con ustedes. Este escrito del profesor, es un extracto del prologo, del libro que escribiera inspirado en esta serie. Recuerdo que un día me dice en la sala de su casa, mientras tomábamos un café:
"ustedes los pintores ilustran los libros de nosotros los poetas, yo voy a ilustrar tu serie de dibujos con poemas" 


Y así fue, aproximadamente dos meses después había terminado el libro y me leyó el primer poema que escribió a mis dibujos. A este gran amigo le debo y agradezco todo lo que me enseñó. Les dejo este condensado del prólogo de "El Apocalipsis de Abisay".

Sicología del Rostro Apocalíptico





Serie de dibujos "El Apocalipsis de Abisay" de Abisay Puentes
 Para Abisay Puentes (1974), el rostro es una huella, y esa huella, el rastro que deja el tiempo y el espacio en el alma del hombre. El rostro por esencia revela dos modos de ser, de ahí las máscaras del retrato griego (la tragedia y la comedia), pero aquí, el pintor movido por su vocación bíblica, nos devela el misterio Apocalíptico que oculta la cara del hombre histórico. Revelación y consolación, esperanza y angustia. Historia del alma reflejada en el rostro. En la estatuaria griega las cabezas no tenían pupilas, el globo del ojo era como un pequeño mundo redondo y ciego, sin sentimiento del tiempo, en Abisay los ojos son como túneles devorando las horas, escondiendo mensajes y avisos de otro espacio. Las caras se alargan o redondean según la desolación o la esperanza que habita en sus tiempos interiores. La mueca cavernosa, la muda carcajada, elementos psíquicos del desasosiego existencial, cabezas cabizbajas, cabezas suplicantes lívidas y perplejas por la revolución postrera. Crispación que da la vida de pecado y alegría sosegada del que posee la templanza y el amor. La obra del pintor se mueve entre dos tensiones. La desolación tira de los rostros que tienden a desaparecer como una piel de zapa conjurada. La esperanza les vuelve a dar su redondez ingrávida. La pasión del temor, la pasión de la espera. Todos sus dibujos están habitados por el menaje del libro el Apocalipsis de San Juan. Por la crispación que Adoración Impenitente pone en las expresiones comienza la advertencia de la conversión, por el azoro de los semblantes termina la advertencia en ultimátum. Esta psicología en la plástica religiosa no es ni pesimista ni optimista, es de un hondo realismo cristiano, signo de esperanza escatológica. El pintor asume el clima Apocalíptico para ilustrar lo que dice (Apocalipsis  7: 9) “Después de eso miré y vi muchedumbre grande, que nadie podía contar de toda nación, tribu, pueblo y lengua que estaban delante del trono y del cordero, vestidos con túnicas blancas y con palmas en sus manos.” 




De la serie: El apocalipsis de AbisayEstamos ante una nueva forma de alegorizar las visiones, si tenemos en cuenta los grabados de Alberto Durero (1471-1528) sobre el mismo tema. La plástica de Puentes es inquietante no dejar reposar la belleza, porque lo que su ingenio le exige a la forma, no le sacia. En sus trazos se destacan las expresiones inesperadas, la mudanza rígida del destino final del hombre y el mundo. En la plástica griega, la proporción condensa, la euritmia limita sabiamente. Puente Abisay sobreabunda en las proporciones en la extrañeza del ser ante las profecías. Las formas griegas están vacías de tiempo y asombro. Abisay recoge el espacio y lo introduce en la temporalidad escatológica con azoro de profeta.  Desglosa de las caras los rostros, para despliegue de las huellas del tiempo en el alma de las cabezas. Por los entresijos de sus plumillas circula el tiempo bíblico al que se adapta su pincel como una malla al cuerpo. “Figuras en continuo rizamiento como en las superficies en Velázquez” (según Camón Aznar), rozadas por el paso de las sombras que buscan la luz como en los lienzos de Rembrandt. Su norma no es un paisaje o un retrato, sino el cosmos y la naturaleza de la hora penúltima y la vida postrema. Su joven perfección en desarrollo reside en sus posibilidades alegóricas enriquecidas por la trascendencia que tienen los temas en las almas que buscan el sentido y la finalidad del existir pulsando el camino, la vida y la verdad que es Cristo:
Por el artista Abisay Puentes pintura de 1998
“Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes, y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y  escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero, porque el gran día de su ira ha llegado, ¿y quién podrá sostenerse en pie?

(Apocalipsis 6: 15-17)











El poder del arte

El poder del arte: Como el arte influye en nuestro entorno. Hace varias semanas, concluí un manual en el que comparto algunas ideas ...

FINEARTAMERICA

Art Prints Art Prints